Tarjeta de crédito sin recibo de sueldo

El hecho de ser titular de una tarjeta de crédito implica que tenemos una responsabilidad de pago cada vez que la usamos. Cuando decidimos solicitar una tarjeta de crédito nos estamos comprometiendo con el banco a mantener nuestra cuenta en orden, es decir, saldar nuestras cuentas a cada mes, estar al día con los pagos y evitar morosidad.

Por este motivo, cuando pedimos una tarjeta de crédito por primera vez, el banco se asegura de que el cliente cumpla con los requisitos para tenerla. Como ya muchos deben saber, uno de los requisitos es presentar los recibos de sueldo que acrediten sus ingresos. Pero qué pasa con aquellas personas que no tienen un trabajo fijo, ¿cómo se puede tener una tarjeta de crédito sin recibo de sueldo?

Muchas personas en esta situación se preguntan si les conviene sacar una tarjeta de crédito o un préstamo rápido, si estás en esta situación, te puede interesar saber cómo sacar una tarjeta de crédito aún cuando no tengas un recibo de sueldo.

Tener una tarjeta de crédito sin recibo de sueldo

Como ya sabemos, se necesita la acreditación de ingresos que le demuestre al banco que vas a tener cómo pagar las deudas que adquieras con la tarjeta, pero no todos los clientes poseen una cuenta bancaria. Por ejemplo, puede darse el caso de un ama de casa que trabaja por su cuenta, pero que no declara su renta anual, o un estudiante universitario que todavía no empieza su vida laboral.

¿Cómo puedo acceder a una tarjeta de crédito sin recibo de sueldo?

Todas las tarjetas de crédito requieren demostrar alguna certificación de ingresos, así se asegura al banco que tienes la liquidez necesaria para afrontar la responsabilidad de la deuda. Pero existen al menos un par de formas de tener una tarjeta de crédito sin recibo de sueldo.

  1. La primera opción es a través de un cliente que ya posea una tarjeta de crédito asignada y éste solicite una tarjeta adicional. Solicitando una tarjeta de crédito adicional, el cliente está asignando parte de su cupo de crédito a otra persona, generalmente un familiar, sin que esta persona necesite acreditar sus ingresos. Cabe aclarar que al final la responsabilidad del pago de ambas tarjetas será del tarjetahabiente original, y no del dueño de la segunda tarjeta.
  2. La segunda forma es hacerlo a través de algunas tarjetas prepago. Estas tarjetas actúan como una tarjeta de crédito, pero de las que solo podrás usar el saldo que hayas recargado previamente. Se puede recargar desde la cuenta bancaria, y no necesitas mayores requisitos para acceder a una de estas tarjetas de crédito. La ventaja, es que tendrás una tarjeta que funcione como la de crédito para cuando la necesites.

En Vivus sabemos que cada persona tiene una situación particular, en caso de que ninguna de estas opciones te resulte adecuada, te recordamos que también existen opciones de préstamos personales que quizás se adaptan más a tu situación particular.

26/05/2019